La energía solar alcanzó un punto histórico en 2025 al convertirse, por primera vez, en el mayor contribuyente individual al crecimiento del suministro energético mundial, según el Informe Global de Energía 2026 de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
De acuerdo con el informe, la energía solar cubrió más del 25% del aumento de la demanda energética global, un hecho sin precedentes, ya que es la primera vez que una fuente renovable moderna lidera el crecimiento de la energía primaria a escala mundial.
El desempeño del sector estuvo impulsado por un año récord para la generación solar fotovoltaica. Solo en 2025, la producción solar aumentó en 600 teravatios-hora (TWh), el mayor incremento anual registrado para cualquier fuente de energía fuera de períodos de recuperación posteriores a crisis.
Ese crecimiento permitió cubrir cerca del 70% del aumento global de la generación eléctrica, llevando la producción total de energía solar a casi 2,700 TWh, más del doble de los niveles registrados en 2022.
El informe también muestra que el avance no se limitó a generación. Las adiciones de capacidad renovable alcanzaron un récord de 800 gigavatios (GW) en el año, con la energía solar representando el 75% de esa expansión.

A esto se sumó el crecimiento del almacenamiento energético. Las nuevas incorporaciones en baterías aumentaron cerca de 40%, hasta casi 110 GW, consolidando el papel del almacenamiento como un componente clave para respaldar la expansión de energías renovables.
En conjunto, las fuentes de bajas emisiones (incluyendo solar, eólica, nuclear, hidroeléctrica y otras renovables) cubrieron casi 60% del crecimiento total de la demanda energética mundial, reflejando un cambio estructural en la matriz energética global.
Aunque el informe también señala que las emisiones de CO2 relacionadas con la energía aumentaron aproximadamente 0.4% en 2025, el ritmo de crecimiento continuó desacelerándose, pese a que las emisiones globales alcanzaron un nuevo récord de más de 38 mil millones de toneladas.
Para la AIE, esto refleja una transición en marcha: aunque la demanda energética sigue creciendo, una mayor proporción de ese crecimiento está siendo cubierta por tecnologías limpias.
Otro factor que contribuyó a moderar presiones sobre combustibles fósiles fue el avance de los vehículos eléctricos. Las ventas superaron los 20 millones de unidades en 2025, representando aproximadamente uno de cada cuatro autos nuevos vendidos en el mundo.

Ese crecimiento ayudó a contener el aumento en la demanda de petróleo, que subió apenas 0.7%, muy por debajo de promedios históricos.
El informe también destacó cambios relevantes en grandes economías. En China, las emisiones energéticas cayeron alrededor de 0.5%, impulsadas por la expansión de renovables y cambios estructurales en sectores intensivos en energía. En India, las emisiones se mantuvieron estables por primera vez desde la década de 1970 en condiciones económicas normales.
Según la AIE, el despliegue acumulado de tecnologías limpias como solar, eólica, nuclear, vehículos eléctricos y bombas de calor está evitando actualmente unas 3,000 millones de toneladas de CO2 al año, equivalentes a cerca del 8% de las emisiones globales.
Para el organismo, estas cifras reflejan que la transición energética no solo está avanzando, sino que está comenzando a transformar la estructura del sistema energético mundial.
El dato más relevante, sin embargo, es el simbolismo del cambio: por primera vez, la energía solar no solo crece rápidamente, sino que lidera el crecimiento energético global, marcando un nuevo hito para el papel de las renovables en la economía mundial.


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