Cuando el camión de basura se lleva las bolsas de nuestras casas, la historia no termina. Los residuos entran en una cadena que puede llevarlos al reciclaje, al compostaje o a un sitio de disposición final. El destino depende del tipo de residuo y de cómo funciona el sistema de gestión.
En El Salvador, la gestión de residuos está regulada por la Ley de Gestión Integral de Residuos y Fomento al Reciclaje, aprobada en 2020. La normativa contempla procesos de separación, recolección, transporte, reciclaje, valorización y disposición final.
Después de ser recolectados, algunos materiales como papel, cartón, vidrio, metales y determinados tipos de plástico pueden ser separados y enviados a procesos de reciclaje. Los residuos orgánicos, como restos de alimentos y vegetales, también pueden aprovecharse mediante compostaje.

Lo que no puede ser reutilizado o reciclado debe trasladarse a sitios autorizados, principalmente rellenos sanitarios. Estas instalaciones están diseñadas para recibir los residuos y reducir sus impactos sobre el ambiente y la población.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) ha señalado que el país cuenta con mecanismos de control para sitios de disposición final, además de estaciones de transferencia y plantas de compostaje.
Sin embargo, no todos los residuos reciben una gestión adecuada. Cuando la basura termina en calles, quebradas, terrenos o sitios no autorizados, puede contaminar el suelo y el agua, obstruir drenajes y generar riesgos para las comunidades.

El problema también crece a nivel mundial. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que los residuos sólidos urbanos pasarán de unos 2,100 millones de toneladas en 2023 a 3,800 millones en 2050 si no se producen cambios importantes en los patrones de consumo y gestión.
La basura no desaparece
Que una bolsa deje de estar frente a nuestra casa no significa que sus residuos hayan desaparecido. Una parte puede convertirse nuevamente en materia prima mediante el reciclaje; otra puede aprovecharse como compost, mientras que los residuos no valorizables permanecen en sitios de disposición final.

Por eso, la gestión de residuos busca reducir la cantidad de basura que llega a los rellenos sanitarios mediante tres acciones fundamentales: reducir lo que consumimos, reutilizar lo que sea posible y separar correctamente los materiales reciclables.
La basura tiene un recorrido después del camión recolector. Y ese recorrido depende, en buena medida, de las decisiones que tomamos desde el momento en que desechamos cada objeto.


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