octubre 19, 2026

Acuicultura sostenible: qué prácticas reducen su impacto

La acuicultura es una actividad productiva que permite criar organismos acuáticos, como peces y moluscos, y representa una fuente de alimentos e ingresos para diferentes comunidades. Sin embargo, su desarrollo debe realizarse de manera ordenada para reducir posibles efectos sobre los cuerpos de agua y los ecosistemas. En El Salvador, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de CENDEPESCA, contempla entre sus objetivos promover la sostenibilidad de la producción acuícola mediante asistencia técnica, capacitación y acciones de ordenamiento.

Una de las prácticas fundamentales es controlar la cantidad de organismos que se cultivan en cada espacio. El MAG ha explicado, por ejemplo, que en los cultivos de tilapia debe existir una relación adecuada entre la biomasa y el volumen de agua disponible, ya que una cantidad excesiva de peces puede aumentar los riesgos de mortalidad y afectar las condiciones del cultivo. En el caso del lago de Ilopango, CENDEPESCA realizó inspecciones y acciones de ordenamiento para revisar el número de jaulas, la producción y el manejo de insumos utilizados por los acuicultores.

El manejo de la alimentación también es determinante. Proporcionar alimento de acuerdo con las condiciones del cultivo evita utilizar cantidades innecesarias y ayuda a mantener mejores condiciones en el agua. Técnicos del MAG han señalado que la alimentación debe ajustarse incluso a factores como la temperatura del agua y que, cuando las condiciones no son adecuadas, puede ser necesario reducirla. De esta manera, el manejo técnico permite utilizar los insumos de forma más eficiente y disminuir problemas asociados con una alimentación inadecuada.

El monitoreo de la calidad del agua es otra herramienta esencial. Entre las buenas prácticas identificadas por el MAG se encuentra la medición del oxígeno, debido a que las condiciones del agua influyen directamente en la supervivencia y desarrollo de los peces. Vigilar estos parámetros permite detectar cambios que puedan afectar el cultivo y tomar medidas antes de que se conviertan en problemas mayores. Esta supervisión también forma parte del enfoque de investigación y ordenamiento sostenible que CENDEPESCA desarrolla para la actividad acuícola.

La higiene y desinfección de los equipos constituye otra medida importante para prevenir problemas sanitarios. El MAG recomienda limpiar y desinfectar los equipos relacionados con el cultivo, incluso cuando estos son utilizados para trasladar peces o cuando se comparten herramientas entre productores. Estas acciones forman parte de las buenas prácticas acuícolas y ayudan a reducir riesgos asociados con la transmisión de enfermedades dentro de los sistemas de producción.

También existen modelos productivos que buscan aprovechar mejor los recursos disponibles. El MAG ha promovido la acuaponía, un sistema que combina la producción de peces con el cultivo de plantas y permite reciclar el agua dentro del sistema. La institución señala que esta técnica puede utilizarse en espacios pequeños y que su aplicación permite desarrollar una producción intensiva con un uso más eficiente del recurso hídrico. Este tipo de alternativas muestra cómo la innovación puede contribuir a reducir el consumo de recursos en determinados sistemas de producción.

La adaptación al cambio climático es igualmente parte de la sostenibilidad acuícola. El MAG señala que trabaja en medidas de mitigación y adaptación para los sectores pesquero y acuícola, relacionadas con la disponibilidad de agua, el manejo sostenible de los recursos naturales y la gestión de riesgos. Además, su división de investigación pesquera y acuícola desarrolla estudios técnicos para apoyar las decisiones de ordenamiento y el aprovechamiento sostenible de los recursos hidrobiológicos.

En El Salvador, por tanto, la acuicultura sostenible no depende de una sola acción, sino de un conjunto de prácticas que deben aplicarse durante todo el proceso productivo: ordenar los espacios de cultivo, controlar la cantidad de organismos, ajustar la alimentación, monitorear el oxígeno y las condiciones del agua, mantener los equipos limpios y desinfectados y utilizar tecnologías que permitan aprovechar mejor los recursos. La Política Nacional de Pesca y Acuicultura establece como principio la sostenibilidad ambiental, vinculando el desarrollo de estas actividades con el aprovechamiento sostenible de las especies y la protección de los ecosistemas.

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