septiembre 20, 2026

Una matriz eléctrica que combina agua, tierra y sol

Cada vez que se enciende una luz, se conecta un electrodoméstico o se carga un teléfono, detrás de ese acto cotidiano existe una red de generación y transmisión que permite llevar electricidad a hogares, comercios e industrias. Pero detrás del interruptor hay una pregunta que pocas veces se plantea: ¿de dónde proviene realmente la energía que consume El Salvador?

La matriz eléctrica del país combina diferentes fuentes de generación. De acuerdo con información de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), en 2024 aproximadamente el 59.4% de la energía generada en El Salvador provino de fuentes renovables, entre ellas la hidroeléctrica, geotérmica y solar. Esto significa que una parte mayoritaria de la electricidad producida durante ese año tuvo su origen en recursos que pueden renovarse de manera natural.

La generación hidroeléctrica constituye una de las fuentes históricas de electricidad del país, a través del aprovechamiento del agua de los ríos y embalses, las centrales hidroeléctricas convierten la energía del movimiento del agua en electricidad. Esta fuente, además de formar parte de la infraestructura energética nacional, está vinculada directamente con la disponibilidad y gestión de uno de los recursos naturales más importantes para el territorio.

Otra fuente relevante es la energía geotérmica, que aprovecha el calor proveniente del interior de la Tierra, siendo así que El Salvador cuenta con condiciones geológicas que han permitido desarrollar esta tecnología y aprovechar el recurso para producir electricidad, a esta matriz se han sumado también proyectos solares y otras fuentes renovables, ampliando las posibilidades de generación y reduciendo la dependencia de una sola fuente energética.

Sin embargo, la electricidad que llega a los consumidores no necesariamente procede de una única planta o de una sola tecnología. El sistema eléctrico funciona a partir de una combinación de fuentes que aportan energía a la red de acuerdo con las condiciones de generación y la demanda existente, por ello, hablar de la procedencia de la electricidad implica observar la matriz energética en su conjunto y no únicamente identificar una fuente determinada.

La diversificación también adquiere importancia frente a los desafíos que plantea el cambio climático. La generación hidroeléctrica, por ejemplo, depende de la disponibilidad de agua, mientras que la producción solar está condicionada por las condiciones de radiación, contar con diferentes tecnologías permite distribuir los riesgos y construir un sistema con mayor capacidad para responder a las variaciones de los recursos disponibles y a las necesidades de consumo.

El reto energético de El Salvador, por tanto, no consiste únicamente en producir más electricidad, sino en avanzar hacia una matriz capaz de responder al crecimiento de la demanda de manera confiable y sostenible. Para ello, resulta fundamental conocer cómo evoluciona la generación eléctrica, qué fuentes están ganando participación y qué nuevas inversiones pueden contribuir a fortalecer el sistema.

Detrás de cada kilovatio que consumimos existe, en definitiva, una combinación de recursos naturales, infraestructura, tecnología y planificación. Conocer de dónde viene la electricidad permite entender mejor el vínculo entre energía y sostenibilidad, y también reconocer que las decisiones que se toman sobre la matriz eléctrica tienen consecuencias que van mucho más allá del momento en que encendemos un interruptor.

También puedes leer: