octubre 19, 2026

La sostenibilidad de los mercados temporales y ferias

Los mercados temporales y las ferias comerciales, gastronómicas, culturales o de emprendimiento son espacios que concentran durante un período determinado a comerciantes, productores y consumidores, pero también pueden incrementar temporalmente el consumo de agua y energía y la generación de residuos. Por ello, su sostenibilidad depende de que estos aspectos sean considerados desde la planificación hasta el desmontaje. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) cuenta con una Guía para la realización de eventos sostenibles que contempla precisamente elementos como residuos, agua, energía, transporte, construcción, decoración y comunicación ambiental.

Uno de los principales retos es el manejo de los residuos que se producen durante estas actividades. Dependiendo del tipo de feria, pueden generarse restos de alimentos, cartón, papel, plástico, envases y otros materiales. Los lineamientos del MARN para la separación y aprovechamiento de residuos en mercados destacan la importancia de identificar los desechos desde el lugar donde se generan y facilitar su separación, almacenamiento y posterior aprovechamiento. Este principio también puede aplicarse a los mercados temporales para evitar que todos los residuos terminen mezclados.

La sostenibilidad, además, implica reducir la cantidad de desechos que se generan desde el inicio. Para ello, los organizadores pueden considerar estructuras reutilizables, señalización que pueda utilizarse en futuras ediciones, materiales duraderos y elementos decorativos que no tengan que desecharse después de una sola actividad. La Guía del MARN incorpora la construcción, decoración, desmontaje y demolición como aspectos que deben tomarse en cuenta al planificar eventos sostenibles, de manera que el impacto ambiental sea considerado durante todo el ciclo de la actividad.

El agua es otro recurso que debe formar parte de la planificación. Los puestos de alimentos, servicios sanitarios, labores de limpieza y otras actividades pueden aumentar su consumo durante el desarrollo de una feria. Por ello, es importante determinar previamente las necesidades de agua, evitar desperdicios y garantizar un manejo adecuado de las aguas residuales. El MARN incluye el uso y manejo del agua entre los componentes que deben evaluarse para desarrollar eventos bajo criterios de sostenibilidad.

La energía también representa un aspecto relevante, especialmente en actividades que requieren iluminación, refrigeración, equipos de sonido, cocinas u otros aparatos eléctricos. Una organización responsable puede identificar qué equipos son realmente necesarios y procurar un uso eficiente durante el evento. A esto se suma el transporte, ya que la actividad ambiental de una feria no se limita al espacio donde están instalados los puestos: también debe considerarse el desplazamiento de comerciantes, proveedores, trabajadores y visitantes, un aspecto que igualmente contempla la guía institucional del MARN.

La sostenibilidad puede extenderse a los productos y materiales que participan en la actividad. Priorizar productos locales, reducir materiales desechables y facilitar la recuperación de aquellos que pueden reciclarse contribuye a un modelo de consumo más responsable. Esto se relaciona con el enfoque de economía circular impulsado en El Salvador mediante la Ley de Gestión Integral de Residuos y Fomento al Reciclaje, que establece medidas para reducir la generación de residuos y promover su aprovechamiento y valorización.

Los comerciantes y visitantes también cumplen un papel importante. La responsabilidad ambiental no corresponde únicamente a quien organiza la feria, sino que requiere la participación de quienes venden, compran, trabajan y prestan servicios durante la actividad. Colocar puntos de separación correctamente identificados, brindar información sobre qué residuos deben depositarse en cada recipiente y promover prácticas de consumo responsable puede convertir estos espacios temporales en oportunidades para fortalecer la educación ambiental. El MARN también contempla la comunicación y sensibilización como elementos dentro de la organización de eventos sostenibles.

Finalmente, una feria sostenible requiere evaluar sus resultados después de finalizar. Registrar qué cantidad y tipos de residuos se generaron, qué materiales pudieron recuperarse, dónde se produjeron mayores consumos y qué prácticas funcionaron permite introducir mejoras en futuras ediciones. De esta manera, la sostenibilidad deja de ser una acción puntual y se convierte en un proceso de planificación continua. En El Salvador, este enfoque coincide con la gestión integral de residuos y la economía circular promovidas por el MARN, buscando que las actividades económicas y comerciales puedan desarrollarse con un uso más responsable de los recursos y una menor generación de desechos.

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