En El Salvador, hablar de sostenibilidad también implica pensar en la capacidad que tienen los emprendimientos y las pequeñas empresas para mantenerse, adaptarse y crecer frente a los cambios económicos y sociales. Bajo esta perspectiva, la formación empresarial adquiere un papel relevante, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), que forman parte importante de la actividad productiva del país. Una reciente iniciativa impulsada por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el Gobierno de Alemania a través del KfW y la Unión Europea busca contribuir precisamente a este desafío mediante el fortalecimiento de la Escuela de Empresarios Líderes (LID) de la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (FUSAI).
La intervención forma parte de la Iniciativa DINAMICA II y se desarrolló mediante una asistencia técnica no reembolsable orientada a fortalecer las herramientas utilizadas por la Escuela LID para acompañar a emprendedores y empresarios. El proyecto, presentado en San Salvador el 21 de agosto de 2026, pone el énfasis en un elemento que muchas veces queda fuera de las conversaciones sobre sostenibilidad: las personas que toman decisiones dentro de las organizaciones. Una empresa difícilmente puede sostenerse en el tiempo si no cuenta con líderes preparados para enfrentar cambios, administrar recursos y encontrar nuevas soluciones ante los desafíos de su entorno.
Uno de los principales resultados de esta cooperación fue la implementación de un programa de Coaching Organizacional con certificación internacional de la International Society of Neuro-Semantics (ISNS). Ocho profesionales culminaron el proceso y obtuvieron una certificación internacional en neuro-semántica, incorporando conocimientos relacionados con la manera en que el pensamiento puede influir en el comportamiento y el desempeño. Más allá de la certificación, el objetivo es que estas herramientas puedan trasladarse al trabajo cotidiano de asesoría y formación que recibe el sector empresarial.
Este tipo de preparación puede tener una incidencia importante en la sostenibilidad de los negocios. Un emprendimiento no depende únicamente de sus productos, ventas o recursos financieros; también necesita personas capaces de comunicarse, liderar equipos, resolver problemas y responder ante situaciones de cambio. Al fortalecer estas competencias, se generan mejores condiciones para que los empresarios puedan tomar decisiones con mayor perspectiva y desarrollar organizaciones capaces de adaptarse a nuevas circunstancias sin perder de vista sus objetivos.
La iniciativa también trabajó en la creación de criterios comunes para el equipo técnico de la Escuela LID. Contar con metodologías compartidas permite que el acompañamiento a los empresarios tenga una orientación más consistente y facilita que las experiencias adquiridas durante los procesos de asesoría puedan convertirse en conocimiento útil para futuros emprendedores. En este sentido, la sostenibilidad no se limita a que una empresa sobreviva económicamente, sino que también implica construir conocimiento que pueda permanecer y beneficiar a otros actores del ecosistema empresarial.
Otro de los resultados fue la creación de una biblioteca inicial de casos empresariales. Esta herramienta reúne experiencias que pueden utilizarse con fines educativos para analizar situaciones reales y generar aprendizajes a partir de los desafíos que enfrentan las empresas. Para los emprendedores salvadoreños, trabajar con casos concretos puede facilitar la comprensión de problemas relacionados con liderazgo, gestión y toma de decisiones, permitiendo que la formación empresarial se conecte con situaciones que ocurren en el entorno productivo.

La experiencia también involucró a empresas que han recibido acompañamiento de la Escuela LID, cuyos representantes compartieron sus perspectivas sobre el proceso de asesoría. Este intercambio permite observar que el fortalecimiento empresarial no ocurre únicamente desde las aulas o mediante capacitaciones, sino a través de procesos continuos en los que el conocimiento se adapta a las necesidades particulares de cada negocio. Para las MIPYMES, contar con acompañamiento especializado puede representar una oportunidad para identificar dificultades, ordenar procesos y encontrar alternativas que favorezcan su crecimiento.
Desde una perspectiva de sostenibilidad, la cooperación entre instituciones financieras, organismos internacionales y organizaciones salvadoreñas demuestra la importancia de invertir en capacidades que puedan generar beneficios más allá de un proyecto específico. El fortalecimiento de empresarios, asesores y metodologías puede contribuir a construir un ecosistema empresarial con mayores herramientas para enfrentar los cambios del mercado. En un país donde miles de personas encuentran en los emprendimientos y las MIPYMES una vía para desarrollar sus actividades económicas, apostar por su formación también significa apostar por un desarrollo más resiliente y con mayores oportunidades de permanencia.


Más historias
El valor de hacer negocios de manera sostenible
Davivienda vincula las decisiones económicas con la protección de los ecosistemas
¿Qué tan sostenible es el comercio de flores?