septiembre 20, 2026

El reciclaje abre nuevas rutas para los residuos

Separar los residuos en casa, una oficina o un negocio es apenas el primer paso, el siguiente, y uno de los más importantes, es saber dónde entregarlos para que puedan incorporarse nuevamente a una cadena de aprovechamiento. En El Salvador existe un directorio oficial de gestores que reciben materiales como plástico, papel, cartón, aluminio, vidrio, textiles, madera y otros residuos reciclables, convirtiendo lo que para unos es un desecho en materia prima para nuevas actividades productivas.


El listado disponible a través del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) muestra que no todos los materiales siguen la misma ruta. Algunos gestores reciben papel y cartón; otros trabajan con plástico, PET, metales, vidrio, textiles, madera o combinaciones de estos materiales. Esta especialización es importante porque permite que los residuos lleguen a procesos diseñados específicamente para su recuperación y transformación.


Para quienes buscan reciclar papel y cartón, el directorio oficial incluye gestores como Recicladora Global, Reciclados IGG, Ecofibras y Global Business, entre otros. En el caso de los plásticos, aparecen empresas y centros especializados como Salvaplastic, Ternova/TOTO, Planta de Reciclaje Termoencogibles y otros gestores que reciben diferentes tipos de este material. La recomendación es separar los residuos desde el punto donde se generan y confirmar previamente las condiciones de recepción con cada gestor.


El vidrio también tiene rutas específicas. El listado del MARN incluye gestores que reciben vidrio clasificado por color. Además, la Autoridad Nacional de Residuos Sólidos, mantiene una jornada de recepción de materiales reciclables que incluye determinados envases de vidrio de alimentos, bebidas, perfumes y cosméticos, siempre que estén libres de adhesivos. La institución específica que recibe vidrio transparente, ámbar y verde y que no acepta materiales con residuos químicos ni envases de laboratorio.


En el caso del aluminio y otros metales, también existe una red de gestores especializados. El listado oficial contempla empresas que reciben aluminio, cobre, acero, bronce, hierro y otros materiales, lo que demuestra que la recuperación de residuos no se limita a los materiales tradicionalmente asociados con el reciclaje doméstico. Para la industria, estos materiales pueden representar insumos con valor económico y formar parte de cadenas de aprovechamiento que reducen la necesidad de utilizar materias primas nuevas.


También existen alternativas para residuos que requieren una gestión más específica. ANDRES, por ejemplo, habilita jornadas para recibir aparatos eléctricos y electrónicos de pequeño y mediano tamaño, entre ellos computadoras, teléfonos, cables, cargadores, impresoras y algunos electrodomésticos. La misma institución establece materiales que no deben entregarse en estos puntos, como baterías automotrices, aceites, pinturas, solventes y determinados residuos peligrosos.


La responsabilidad no recae únicamente en quienes reciben los materiales. El MARN establece que los consumidores deben realizar una separación primaria en la fuente y entregar los residuos al recolector municipal o a un gestor autorizado, de acuerdo con las disposiciones correspondientes. Para las empresas, esto representa además una oportunidad de ordenar sus procesos internos y convertir la gestión de residuos en parte de su operación, en lugar de considerarla únicamente como una tarea posterior al consumo.


El reto para El Salvador es lograr que esta infraestructura de recuperación sea utilizada de manera más sistemática. La existencia de gestores especializados significa que una parte de los materiales descartados puede conservar valor después de cumplir su primera función, pero ese potencial depende de que los residuos lleguen separados, limpios y al lugar adecuado. Así, reciclar deja de ser solamente una práctica ambiental y se convierte en una pieza de la economía circular: una forma de mantener materiales dentro de la actividad productiva, generar oportunidades para gestores y empresas y reducir la cantidad de residuos que termina en disposición final.

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