septiembre 20, 2026

Restaurar un bosque también puede significar proteger la producción agrícola

Restaurar un ecosistema no significa únicamente recuperar árboles o devolver vegetación a un territorio degradado, en El Salvador, la restauración también comienza a plantearse como una herramienta para fortalecer los paisajes productivos, proteger los recursos naturales y mejorar las condiciones que permiten sostener la actividad agrícola frente a los efectos del cambio climático.

Esta visión forma parte del Programa de Restauración de Ecosistemas y Paisajes Productivos (PREPP) 2024, un instrumento de política pública desarrollado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), en coordinación con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Su propósito es impulsar la recuperación ecológica, la resiliencia climática y la sostenibilidad de los medios de vida rurales.

El programa parte de una realidad: La degradación ambiental puede afectar simultáneamente a los ecosistemas y a la productividad, procesos como la deforestación, la erosión, el deterioro del suelo, la pérdida de biodiversidad y la reducción de la infiltración del agua pueden disminuir la capacidad de los territorios para sostener actividades agrícolas y aumentar su vulnerabilidad ante el cambio climático.

Por ello, el PREPP plantea que la restauración debe integrarse dentro de los paisajes productivos y no limitarse a áreas naturales aisladas, debido a que la recuperación de funciones ecológicas puede contribuir a servicios esenciales para la producción, entre ellos la regulación del agua, la protección del suelo, la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de la seguridad hídrica y alimentaria.

Uno de los elementos centrales del programa es la identificación de las zonas donde las acciones de restauración pueden generar mayores beneficios. para ello utiliza información biofísica y geoespacial que permite analizar factores como la conectividad de los ecosistemas, la cobertura arbórea, el riesgo de erosión y el nivel de degradación del territorio, estos elementos se integran mediante el Índice de Priorización de Áreas a Restaurar (IPAR).

El enfoque también reconoce que recuperar un paisaje productivo requiere considerar las condiciones del suelo. El PREPP incorpora información del Mapa Digital de Suelos del CENTA para identificar zonas con riesgo de erosión y orientar intervenciones que ayuden a estabilizar el suelo, reducir la pérdida de su capa superficial y disminuir la sedimentación que puede afectar cuerpos de agua y cuencas.

La restauración, además, busca encontrar un equilibrio entre las necesidades ambientales y las actividades económicas de las comunidades, el programa establece como principio que las intervenciones deben evitar conflictos socioambientales y procurar beneficios que integren la conservación de la naturaleza, los medios de vida y las necesidades socioeconómicas de los territorios.

En este sentido, restaurar un bosque o un paisaje degradado puede convertirse también en una estrategia para proteger la producción que depende de él recuperar suelo, conservar agua, fortalecer la cobertura vegetal y mejorar la funcionalidad de los ecosistemas significa crear condiciones más favorables para que los territorios rurales puedan adaptarse a un clima cambiante y mantener su capacidad productiva, en El Salvador, la restauración comienza así a entenderse no como una acción separada de la producción, sino como parte de su sostenibilidad a largo plazo.

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