El proyecto RECLIMA, ejecutado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) y el Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES), presentó los resultados alcanzados en las zonas Occidental y Paracentral del país.
La iniciativa, financiada por el Fondo Verde para el Clima (GCF), ha contribuido a fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades rurales frente a los efectos del cambio climático, beneficiando directamente a 12,618 agricultoras y agricultores.
Como parte de las acciones desarrolladas, el proyecto intervino 8,667.9 hectáreas mediante la implementación de prácticas agrícolas resilientes al clima, promoviendo sistemas productivos más sostenibles y eficientes. Estas medidas buscan reducir la vulnerabilidad de los productores ante fenómenos como sequías, lluvias intensas y variaciones en los patrones climáticos.

Uno de los componentes más relevantes de RECLIMA ha sido el acceso al agua. Gracias al proyecto, 540 hogares cuentan ahora con sistemas domiciliares de captación de agua lluvia, mientras que 33 sistemas comunitarios fueron instalados para mejorar la disponibilidad del recurso hídrico en las comunidades participantes.
Además, se logró la restauración de 20,722 hectáreas, una acción que contribuye a la recuperación de ecosistemas degradados, la protección de fuentes de agua y la conservación de los recursos naturales. Estas intervenciones también favorecen la captura de carbono y fortalecen la resiliencia ambiental de los territorios.

Los resultados obtenidos fueron posibles gracias al trabajo articulado entre instituciones gubernamentales, organizaciones locales y comunidades. En las zonas Occidental y Paracentral, RECLIMA colaboró con organizaciones de mujeres, municipalidades, gobernaciones departamentales, unidades ambientales, asociaciones de desarrollo comunal (ADESCOS) y otros actores territoriales.
Según FAO El Salvador, esta coordinación ha sido fundamental para garantizar la sostenibilidad de las acciones implementadas y ampliar su impacto en las comunidades, permitiendo que las familias rurales cuenten con mayores herramientas para enfrentar los desafíos derivados del cambio climático.

Con estos avances, RECLIMA se consolida como una de las principales iniciativas de adaptación climática en El Salvador, impulsando la seguridad alimentaria, la gestión sostenible de los recursos naturales y el desarrollo resiliente de las comunidades rurales.


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